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EL ANCIANO PAISIOS DEL MONTE ATOS

PALABRAS DEL ANCIANO PAISIOS

PEQUEÑA "FILOKALIA" - Historias del gerontikon

Sobre el Bien y el Mal

Sobre la concupiscencia

Sobre la avaricia

Sobre el Arrepentimiento

Sobre la Oración

Sobre el Ayuno

PEQUEÑA "FILOKALIA"

HISTORIAS DE L GERONTIKON - Sobre la avaricia

Abad Arsenio / Abad Agatón / Abad Isaías / San Basilio el Grande / San Marcos el Asceta / San Diádoco de Fótice / San Máximo el Confesor

Abad Arsenio

EL ABAD Marcos preguntó al abad Arsenio:

-¿Es correcto no tener en la celda ninguna comodidad? Porque he visto a un hermano que tenía algunas coles y las arrancaba.

Y el abad Arsenio le contestó:

-Correcto es, por supuesto, pero según las costumbres de cada cual, porque si uno no tiene fuerzas para seguir este modo de vida, planta de nuevo otras cosas.[1]

Abad Agatón

DIJO el abad Agatón:

-Nunca he dado limosna, sino que mis intercambios con los hombres eran limosnas que a mí me daban, porque sentía que la ganancia de mi hermano es una labor fructífera.[2]

Abad Isaías

LE PREGUNTARON una vez.

-¿Qué es avaricia?

Y respondió:

-No creer que Dios se ocupa de ti, y desesperarte de las promesas de Dios, y amar la expansión.[3]

San Basilio el Grande

¿CONTRA QUIÉN COMETO INJUSTICIA, dice [el rico], protegiendo lo que me pertenece? Dime pues, ¿qué te pertenece? ¿de dónde lo tomaste y lo trajiste a tu vida? (...) ¿No viniste desnudo al mundo? ¿Desnudo no volverás a la tierra? ¿Dónde has encontrado lo que ahora tienes? Si crees que te lo regaló la suerte, eres un ateo, no reconoces al creador, no sientes agradecimiento hacia aquél que te lo ha dado; pero si reconoces que procede de Dios, dime por qué razón te lo ha dado. ¿Acaso es Dios injusto y reparte desigualmente lo que es imprescindible para la vida? ¿Por qué tú eres rico y aquél pobre? No por otra razón sino para que seas tú recompensado por la bondad y la correcta administración de los bienes, y aquél para que gane los grandes trofeos de la paciencia. Pero tú lo has escondido todo en el insaciable seno de la avidez; ¿crees, pues, que no cometes injusticia contra nadie cuando privas a tantos de estos bienes? ¿Quién es el avaro? Quien no se limita a lo necesario. ¿Quién el ladrón? El que saquea los bienes ajenos. ¿Tú no eres avaro? ¿No eres ladrón? ¿No guardas para ti cuanto te ha sido dado para que lo administres en beneficio de todos? El que desnuda al vestido será llamado ratero, pero el que no viste al desnudo, ¿acaso no merece el mismo nombre? El pan que almacenas es del hambriento, la ropa que acumulas es del desnudo, los zapatos que guardas y se pudren son del descalzo, el dinero que entierras para que no te lo roben es del pobre. Son tantos aquellos contra los que cometes injusticia cuantos aquellos a los que podrías ayudar.[4]

San Marcos el Asceta

RAÍZ DE TODOS LOS MALES ha sido llamada la avaricia,[5] pero es evidente que la avaricia está constituida por la vanidad y el placer.[6]

SE CIEGA la mente con estos tres vicios, a saber, la avaricia, la vanidad y el placer.[7]

San Diádoco de Fótice

CONDICIÓN y término de la falta de avaricia es querer no tener con la misma intensidad que el otro quiere tener.[8]

San Máximo el Confesor

TRES son las causas de la avaricia: la concupiscencia, la vanidad y la incredulidad. Peor que las otras dos es la incredulidad.[9]

EL QUE AMA LOS PLACERES ama el dinero para asegurarse sus deleites; el vanidoso para recibir gloria; el incrédulo para acumularlo y guardarlo por miedo al hambre, la vejez, las enfermedades o el destierro. Y deposita mayor esperanza en el dinero que en Dios, el que lo creó todo y que cuida incluso de los más pequeños e insignificantes animales.[10]

CUATRO SON aquellos que se interesan por el dinero, los tres de los que hemos hablado antes y el economizador. Es evidente que sólo éste se interesa de modo correcto, pues lo hace para poder continuamente repartirlo a cuantos tienen necesidad de él.[11]

[1] Gerontikon, 22

[2] Gerontikon, 17

[3] Gerontikon, 8

[4] Homilía sobre la sentencia del Evangelio según San Lucas "Demoliré mis graneros y los construiré más espaciosos" y sobre la ambición, 7

[5] I Tim. 6, 10

[6] Sobre la ley espiritual, 100

[7] Ibid . 101

[8] Reglas, 4

[9] Sobre el amor, capítulo ciento tres, 17

[10] Ibid . 18

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